Esto de vivir entre el reflejo y el espejo tiene sus ventajas, pero también sus inconvenientes. De vez en cuando es inevitable darse la vuelta, enfrentarse a la imagen del espejo y tomar conciencia de que el reflejo tiene un origen y ése eres tú.
Como Hamlet, he estado estos días "holding the mirror up to nature", haciendo que la realidad se refleje en el espejo, y mirando. Y la sensación que me ha quedado es de un tremendo vacío. Sí, bueno, ya sabía que no soy maravilloso. Tampoco todo lo que tengo es demasiado malo, si me comparara con otros diría que soy afortunado. La sensación de vacío proviene de un exceso de realidad: a todos nos gusta vivir en la posibilidad, en la hipótesis, en el deseo. Pero la realidad es tozuda, y cuando se impone y no te deja ninguna escapatoria, sólo te queda aceptarla.
Y aceptar el vacío.
Qué difícil vivir sin máscaras. "Persona", en griego, significa "máscara", las máscaras que usaban los actores del teatro. Qué fácil es todo mientras estás metido en la obra del gran teatro del mundo, y además te crees el protagonista. Y qué dificil cuando la realidad se te muestra en su inmensa aridez y te tienes que mirar al espejo del camerino sin la máscara puesta.
Y, como último gesto, el ex-actor se ríe amargamente y recuerda aquel monólogo de Macbeth,
Life’s but a walking shadow, a poor player,
That struts and frets upon the stage,
And then is heard no more.
It is a tale Told by an idiot, full of sound and fury,
Signifying nothing.
(Macbeth, acto V, escena 5)
La vida no es sino el caminar de una sombra, de un mal actor,que se pavonea ampulosamente en el escenario,hasta que termina guardando silencio.Es un cuento, contado por un idiota, lleno de ruido y de furia,y que no significa nada.